miércoles, 18 de enero de 2017

Vacaciones Utiles

Empezó el verano y se acabaron las clases del nido/colegio, y se nos viene la pregunta ¿y ahora que hacemos con los chicos?, la verdad es que hay muchas cosas por hacer, ya sea en casa o no, la idea es que no atosiguemos a nuestros hijos con toneladas de actividades y ocupemos sus días con muchas más cosas que las que hacía en clases.

Por ahí leí alguna vez que no es bueno poner a un hijo en miles de actividades y talleres vacacionales a la vez, que es bueno medir la figura un poco y también dejar que se divierta, pase tiempo con sus amigos y con la familia. Lo que es cierto es que muchos de nosotros trabajamos y si ambas partes lo hacen, entonces los hijos no pueden quedarse encerrados en casa solos o con los abuelos, la tía o la nana, evitar que estén metidos en el internet o viendo televisión todo el santo día, es por eso que son buenos los talleres de verano.

En nuestro caso habíamos evaluado natación y ballet, pero tuvimos que descartar la natación por un tema de salud de Mara y el ballet ya había empezado, pero tuvimos la suerte que un día que mi esposa tuvo que ir al Nido a ver unos temas fue con la Bubu y justo ese día empezaban los talleres de verano en el nido y TATAN, listo, Mara fue inscrita y aceptada rápidamente, ahora tiene talleres de verano tres veces por semana, los días lunes, miércoles y viernes, va a tener pintura, teatro, baile y van a salir de paseo cada viernes, así que ahora tiene tres mañanas ocupadas.

Lo bueno es que ahora tiene actividades que van a darle tiempo a Mary para que pueda hacer las cosas que no podía porque Mara siempre quiere que jueguen con ella, así que ya se imaginaran. Por mi parte yo aprovecho los fines de semana para salir, pasear, ir a los juegos y pasar tiempo con la familia. No vamos a meterla en más actividades por ahora, al menos no hasta febrero. La idea de la natación esta aún vigente y es algo que le gusta mucho, todo lo que tiene que ver con agua es su fascinación y ya tenemos la venia del pediatra así que podemos inscribirla, aunque sea un mes, porque en marzo empieza su nuevo colegio.

Y tu ¿en qué actividades has puesto a tus hijos?


 Imagenes publicadas en el Diario El Comercio, suplemento Vacaciones Utiles

sábado, 24 de diciembre de 2016

Y el Espiritu Navideño, ¿donde quedo?

Estamos a puertas de una de las fechas más importantes para los niños, La Navidad, una fecha muy esperada por ellos, sobre todo si son pequeños, y si aún creen en Papá Noel mucho mejor, sin embargo, en estos últimos días nos hemos dado cuenta que el espíritu navideño se ha perdido bastante y ahora todo está más orientado hacia el lado comercial, de repente siempre ha sido así, pero ahora que estoy del otro lado de la ecuación lo noto mucho más. Las tiendas hacen su agosto, setiembre y hasta octubre y los clientes, o sea nosotros, gastamos nuestra gratificación y tal vez algo más de lo que debemos y que no tenemos presupuestado, el uso del plástico está en su más alto nivel y las compras se hacen más por cumplir que por otra cosa.

Antes la navidad era una sorpresa para los niños, dependiendo de la costumbre de cada familia, algunos son despertados pasada la media noche y otros esperan al 25 en la mañana, como era conmigo, para bajar corriendo las escaleras y encontrar el árbol repleto de cajas y paquetes, no todos con mi nombre, pero al menos había algunos, y a esa hora de la madrugada me ponía a separarlos, pero sin abrirlos, solo para asegurarme que los tuviera más cerca. Luego de eso tenía que esperar a que alguien más bajara para poder recibir mis regalos, y muchas de esas veces me quedaba dormido en el sillón de la sala esperando. En aquellos años nunca me despertaba tan temprano, solo el 25 madrugaba como nunca.

Esta es nuestra cuarta navidad de a tres, nosotros acostumbramos recibir las 12 en la casa de los papás de Mary y el 25 almorzamos con mi familia. El tema de los regalos solo se aplica para los pequeños, así no hay mucho gasto, aunque en sentido figurado claro porque al final igual gastamos, la cosa es que nosotros compramos todo lo necesario el fin de semana luego del 15 para evitar la pelotera de gente y aprovechar la disponibilidad de efectivo, aunque desde que empieza diciembre ya se ve que el tráfico humano empieza a crecer radicalmente. Nosotros vamos a comprar las cosas juntos, incluyendo a la Bubu, ella se pasea por los anaqueles y escaparates sacando cosas y metiéndolas en el carrito de compra, obviamente no se le compra todo, pero por ahí que le liga algo. Como ella aun s pequeña, la idea de Papá Noel está en un estado de pausa, le decimos que los regalos nos los deja el en el departamento y los que les dan en las otras casas también los deja, pero es difícil que no relacione un regalo con la persona que se lo da físicamente, si tú le preguntas quien le regalo algo ella te contesta con Papi, Abu, Tata o algún otro nombre familiar pero nunca dice papá Noel. 

No sé si para el siguiente año ella nos deba acompañar a comprar las cosas, decirle que tiene que hacer su carta a Santa Claus y decirle que si ha sido una niña buena va a recibir regalos, o dejar que nos acompañe y que vea lo que realmente sucede en estas fechas festivas, que los regalos los compran personas como cualquiera de nosotros y que no existe un hombre de traje rojo y barba blanca que maneja un trineo volador guiado por renos. Sera bueno hacer que pise el suelo y sepa la verdad o que tenga esa parte de fantasía asociada con la Navidad hasta que tenga cierta edad, como sucedió conmigo cuando era niño. El problema es que la televisión y las tiendas no ayudan mucho, como todo es marketing al 1000% es muy difícil explicarle a una niña pequeña que realmente Papá Noel se encarga de todo y que los papás como nosotros solo paseamos por las tiendas y miramos las cosas sin comprar nada, ¿qué difícil dilema no creen?

PD: Este artículo no tiene ninguna intención de malograrle las fiestas a nadie en lo absoluto, solo es mi punto de vista sobre estas fechas que tanto incremento comercial tienen últimamente.

martes, 20 de diciembre de 2016

Días de Claustro

Cuando nuestros hijos enferman nosotros estamos más que al pendiente de lo que sucede, siempre queremos evitar toda posible enfermedad, infección o tratamiento longevo con nuestros hijos, porque es un desgaste impresionante de tantas cosas a la vez, y para cuando sucede, nosotros los padres, no escatimamos en nada, cueste lo que cueste, suceda lo que suceda, debemos sacar a nuestros hijos adelante como sea.

Sin embargo cuando la enfermedad nos asecha a nosotros la cosa cambia, perder la libertad y quedarse encerrado por varios días en una clínica, tratando de arreglar cualquier daño que pudiéramos estar sufriendo en ese momento, a sabiendas de que la familia está en casa y que es difícil que puedan ir a visitarnos porque podríamos causar algún daño colateral, es lo peor, más aún si tenemos niños pequeños que nos extrañan y que solo quieren estar con nosotros, saber y entender que es lo que nos sucede, porque lamentablemente no todos los pequeños comprenden las cosas tan fácilmente. 

Luego de cuatro días de encierro completo, metido en una clínica con un cuadro complejo de bronquitis asmatiforme, siendo nebulizado cada 6 horas, tomando pastillas y consumiendo otros inhaladores diversos que me ayudaron a limpiar mi sistema respiratorio, logré salir adelante. Sin embargo y dejando de lado el tema de las medicinas que son parte del tratamiento, estar atado a una cama sin poder hacer mucho es horrible. Ya lo he vivido antes, ya me ha pasado en dos situaciones anteriores donde la peor aventura fue pasar dos semanas sin poder moverme, literalmente hablando, me sentía cuadripléjico y solo con una operación a la columna me pudieron reparar, para luego pasar tres meses con descanso medico en casa sin poder cargar o jugar con mi hija, que es la peor pena de cárcel o castigo que un padre puede sufrir, no disfrutar de los tuyos es un asco. 

Cuando estas solo en este mundo es más fácil de manejar la situación, no tienes dependientes por los cuales tienes que librar batallas, en lugar de que ellos lo hagan por si solos, el nivel de responsabilidad es muy alto, sobre todo si tienes una hija pequeña, como es mi caso, la cual solo quiere estar conmigo, abrazarme y jugar, que puedo hacer si no puedo brindarle esas mínimas cosas por estar metido en una clínica, se siente fatal. Sé que hay veces que no podemos hacer gran cosa, que las adversidades están en tu contra, que Murphy si existe y que solo esta ahí para fregarte la vida, sales de una y caes en otra, sino es A entonces es B pero nunca sales bien librado tan fácilmente y el costo es alto e inmanejable, solo es cosa de agarrarte bien los pantalones y esquivar cuanta roca te caiga en el camino. 

Estar enfermo friega, estar enfermo te quita cosas, que hace cambiar de carácter, estas amargado, aburrido, hastiado de todo, solo quieres salir y seguir con tu vida, los tuyos pagan los platos rotos por ti, ellos tienen que afrontar los problemas que tú no puedes por estar enclaustrado, tu solo quieres darles todo lo que necesitan y todo lo que merecen, porque son tuyos y de nadie más, son tu responsabilidad y solo quieres estar ahí para ellos todo el tiempo del mundo, estar enfermo jode horriblemente todo, no quiero volver a tener que vivirlo pero son pocas cosas que uno puede hacer para evitar sucumbir tarde o temprano, ya sea por ambiente, polvo, desgaste físico o algún daño colateral, solo hay que cubrirse las espaldas con todo lo que se pueda llevar a cuestas y cruzar los dedos, todos ellos, para evitar un nuevo episodio de este tipo.

martes, 6 de diciembre de 2016

Tiempo en Pareja

Cuando nos enteramos que íbamos a ser papás, pensamos que las cosas no iban a cambiar mucho, sin embargo, las cosas han cambiado bastante, la responsabilidad y los tiempos han cambiado de orden, incluso nuestro tiempo de pareja se ha visto diezmado en demasía.

Cuando una pareja tiene un hijo todas las energías apuntan hacia esa nueva personita, dejas de hacer cosas por hacer otras, dejas de gastar en algo por gastar en algo diferente y así sucesivamente.

Nosotros cuando no éramos papás disfrutábamos mucho de nuestro tiempo libre y del de pareja, yo por mi parte salía bastante al cine o a comer con mis amigos, o con Mary nos íbamos a bailar o a tomar unos tragos y escuchar música en vivo o asistíamos a algún concierto. Ni bien llegó nuestra hija a nuestras vidas cambio todo eso, los primeros dos años han sido de abstinencia casi total, para mí era más fácil salir que para ella, el apego que teníamos era bastante fuerte, ni bien podíamos escaparnos o salíamos del departamento ya estábamos preocupados por si la bebé estaba bien o simplemente queríamos volver rápido.

La mamá de Mary nos ha apoyado muchísimo en ese sentido y nos sigue ayudando de vez en cuando, ella viene una vez al mes a quedarse con Mara y nosotros aprovechamos para salir esa noche, aunque sea a dar una vuelta a la manzana. No les voy a decir que está bien o mal querer salir, querer tener un tiempo propio o de pareja, para nosotros es importante tener esas pocas horas, aunque solo signifique caminar o pasear en el auto.

Ahora que Mara ya tiene más de tres años es un poco más sencillo salir, podemos dejarla dormida con la mamá de Mary, aunque no es una práctica constante, porque si salimos vamos los tres. Lo que si no lo puedo negar, si nos vamos al cine o a comer algo, pero ahora ya no somos dos, ahora somos tres y así vamos a donde sea que tengamos que ir.

En resumen y en una sola frase nuestras salidas son familiares.

martes, 8 de noviembre de 2016

Solo un Hijo

Primero que nada, quiero comentar que no tengo nada en contra de las familias numerosas, las que tienen más de dos, tres, cuatro y hasta más hijos, a mí me encantaría tener un hijo más y si es mujer mucho mejor. Ahora que ya dije esto puedo contarles lo que sigue.

En lo que va de estos tres años en el que somos padres nos habrán preguntado unas cuchumil quinientas treinta y dos veces "¿y para cuando el segundo?" y nos hacen comentarios de que siempre es bueno que mi hija tenga un hermanito para poder jugar o para que puedan protegerse y ayudarse cuando sean grandes y nosotros los viejos ya no estemos. Nosotros, que ya no somos tan jóvenes como hace 20 años, y les respondemos con una sonrisa explicando de forma sencilla que lamentablemente no está dentro de nuestros planes, es una respuesta simple pero contundente a la vez. Ahora si consideramos todas las variables, tener un segundo hijo involucra muchas más cosas de las que uno realmente ve en primera instancia. Considerando que mi hija tiene más de tres años ahora vemos las cosas con mucha más claridad.

Primero mi caso, yo soy hijo único, fui criado únicamente por mi mamá, quien hizo el papel de ambos padres durante toda mi etapa de crecimiento y desarrollo, mi papá nunca formó parte de mi vida, así que de hermanos, cero, no caen de los árboles como las manzanas, pero primos si tengo y varios, aunque no cumplen con el perfil de un hermano se acercan bastante. Yo crecí casi solo, jugaba solo, hacia mis tareas solo y así fui creciendo, casi solo. Mi familia siempre estuvo presente todo el tiempo, por eso mis abuelos son como mis papás y los hermanos de mi mamá son como mis hermanos, la palabra "tío" sólo se aplica más a las amistades de mis abuelos, todos los demás tienen nombres propios. Pero regresando al hecho de no tener hermanos con quienes jugar, no se me complico para nada, no me causo ningún tipo de problema o estrago en mi niñez, aunque tal vez podría considerar que el ser introvertido fue una etapa más crecimiento y aprendizaje, hoy soy todo lo contrario.

De mi esposa, Mary, ella si tiene varios hermanos, uff, son como 6, ahí si he visto durante todo el tiempo que llevamos juntos situaciones de alegría y de lucha sin cuartel, porque no todo es color de rosa entre hermanos, siempre hay situaciones de roce que pasan desde cosas tan tontas, como por ejemplo, ¿dónde está mi cartera?, ¿quién agarro X cosa? y la clásica ¿porque te pusiste eso si es mío y lo acabo de comprar?, cosas que pasan cuando todas son mujeres, porque los hermanos de Mary ya son mayores y para cuando llegué a su vida ya eran independientes, pero las hermanas menores aún estaban en la misma casa, así que ya se imaginaran.

Es cierto que antiguamente la cantidad de hijos por familia era numerosa, sino pregúntenle a sus abuelos, no había familias de un solo hijo, esos eran casos extraños, mi mamá tiene 4 hermanos más y otras familias cercanas con las que he crecido tienen como mínimo dos y he visto hasta familias de 7, 8 y 12 hermanos, ¿será porque no había televisión por cable en esa época?, sin embargo, las familias numerosas llenaban el hogar de vida, siempre se apoyaban y solo les importaba jugar, trabajar y vivir, no había la presión laboral que existe hoy en día, no habían tantos estudiosos universitarios como los hay ahora, las labores eran heredadas de generación en generación y así se pasaban los años. Ahora tienes que estudiar una carrera, una maestría y un doctorado y eso quita mucho tiempo.

Regresando al tema en cuestión, yo soy consciente que no podría darle la vida que merece a un segundo hijo, económicamente hablando y también de tiempo, además que el físico no rendiría lo suficiente al tratar de corretear a dos pequeños a la vez. Considerando que la experiencia vivida durante el embarazo anterior, las "n" complicaciones que tuvimos que pasar durante siete de los nueve meses fueron terribles, desde un internamiento de tres días, náuseas, vómitos y alto riesgo, no pondría nuevamente a mi esposa entre la vida y la muerte, menos aún si ya tenemos alguien que depende de nosotros, así me digan lo que sea y que tengamos realmente todas las ganas del mundo de tener un segundo hijo, es algo muy complicado, tal vez podríamos, de repente, quien sabe, adoptar más adelante, es una alternativa que ha estado dando vueltas en nuestras cabezas, pero por ahora nada de nada.

Estamos bastante tranquilos con lo que tenemos y con lo que somos, vamos un paso a la vez, con paciencia y buen humor estamos aprendiendo miles de cosas sobre nuestras nuevas responsabilidades, felices y contentos.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Los maravillosamente terribles dos años

El tiempo pasa, el tiempo vuela y no hay nada que podamos hacer para detenerlo o disminuir su velocidad arrolladora, ese avance es continuo, no hay viajes en el tiempo, no hay pausas mágicas, todo sigue en constante movimiento, paso a paso por el largo camino de la vida. Es increíble que ya han pasado tres largos años desde la llegada de nuestra hija a nuestras vidas, a llenar ese espacio vacío que faltaba en nuestro mundo, de nuestra existencia. Nadie nos había preparado para su llegada, teníamos miles de dudas, no llevamos ningún curso de preparación previa, no existen capacitaciones perfectas ni diplomados o maestrías que cubran todo lo que significa ser padre, para que engañarme, aun no tengo todas las respuestas.

Dicen que cuando un hijo llega a cumplir los dos años, es desde ese momento que el día a día en la familia se convierten en los más terribles en la vida de un niño y de sus padres, y yo creo que esa afirmación es incorrecta, obviamente que desde mi punto de vista.

No hemos sufrido de ataques de histeria ni de pataletas incontrolables, todo ha estado dentro de los parámetros normales, asumiendo que los nuestros son correctos, habremos tenido suerte o lo peor aún no ha llegado a tocar nuestras puertas, no lo sé. Yo creo que desde que un bebe empieza a descubrir su entorno, sus alrededores, a gatear o caminar es cuando empiezan a ser terribles y temibles y todo esto es gracias a algo grandioso, a un término llamado "curiosidad", conocerlo todo, hacer de todo, agarrar de todo, comer de todo. La combinación de palabras "curiosidad+todo" han generado un nuevo significado para nosotros, los bebés están en todas, listos para aprender e imitar, ávidos de conocimiento y es ahí cuando debemos estar más que atentos a sus movimientos, es verdad que hay que darles un poco más de espacio e independencia, pero igual siempre hay que estar monitoreando, muchas veces los peores accidentes ocurren durante esos segundos que no estamos cerca.

Es obvio que cuando son más pequeños son más dependientes de nosotros, siempre bajo nuestra observación, atentos a todo, al principio no podíamos dejarla sola ni un segundo, a no ser que estuviera dormida, pero aun así debíamos tener siempre un ojo sobre ella. Ahora que ya es más grande tiene un poco más de espacio para actuar, la dejamos jugar sola mientras estamos haciendo otras cosas en la casa, pero siempre con el sensor de movimiento activado y el oído en su máxima capacidad de captación. Los tiempos cambian y los niños empiezan a querer hacer más cosas, están mas despiertos y te tienen de un lado a otro, siempre quieren jugar, salir a caminar, pasear en el auto, ver televisión y demás actividades. Yo por mi parte no disfruto mucho de todas estas actividades como me gustaría hacerlo, mi horario de trabajo es un poco extenso a veces y cuando llego a casa solo puedo disfrutar de la compañía de mi hija pocos minutos porque el sueño llama.

Lo bueno es que mi esposa disfruta de todas las actividades con mi hija, salvo cuando está en el nido-guardería pero el resto de las horas están de un lado para otro, me envía fotos y me cuenta cada cosa que hace nuestra hija, es emocionante ver cómo va descubriendo poco a poco todas las cosas que la vida le puede brindar, la música, el baile, la pintura, la plastilina, los libros, la tecnología, son tantas cosas tan divertidas que la verdad parece que falta tiempo para verlas todas, sé que está descubriendo el mundo y lo está haciendo bastante bien, lo único que debemos hacer es estar al tanto, siempre es mejor prevenir que lamentar.

¿Y tú ya llegaste a los terribles dos años de tu hijo?

viernes, 7 de octubre de 2016

Publicidad para Padres

Hace unos días tuve el gusto de ser entrevistado como parte de una investigación sobre paternidad asociada a la publicidad, tema que es para cubrir un proceso de tesis de la UPC. Lo interesante de esta entrevista es que el tema gira alrededor de como la publicidad y la paternidad está enfocada enteramente hacia la mujer y los hombres que somos papás solamente figuramos como un actor secundario que casi ni aparece.

Ahora, conversando con la señorita que me entrevistaba empezamos a tocar diversos temas, todos orientados a la paternidad, sobre lo que significa ser padre hoy en día, comparaciones con experiencias pasadas sobre como mis padres y mis abuelos educaron a sus hijos y como es ahora, si nuestra participación en casa es mucho mayor que antes, si nos involucramos más con nuestros hijos comparado con como nuestros padres se involucraron con nosotros y demás cosas. Fue divertido contar de todo un poco, recordar algunas cosas y comprar notas.

Lo que más llamo mi atención es que efectivamente la publicidad, no solo en este país, está orientada hacia mamá, papá no aparece en ningún comercial, salvo en fechas específicas como el día del padre, sino nada, es solo en esa fecha que aparecen spots publicitarios donde diversas marcas muestras al papá de la casa apoyando alguna situación con su hija o con su hijo, incluso me enseño tres comerciales diferentes donde aparece un padre ayudando a una hija que no puede oír a darse cuenta si es que están tocando el timbre, o un padre que le explica a su hijo que debe seguir un tratamiento porque gracias a él va a poder salvar vidas y que por eso va a ser un héroe, cosas de ese estilo, solo eso.

Sin embargo, nosotros, los papás de hoy, que estamos más involucrados en la educación y la crianza de nuestros hijos también participamos en temas que involucran lactancia, apego, colecho, porteo y todos esos términos tan de moda, estamos casi igual de capacitados para ir a comprar pañales, ropa, comida y demás accesorios. Los papás de hoy hemos aprendido tantas cosas que estamos en la capacidad de cambiar pañales en un baño público, que por suerte ahora tienen cambiadores o de preparar una mamadera, incluso sabemos diferenciar entre los tipos de leche que existen en el mercado, sabemos la diferencia de las diferentes gamas de pañales, así que tal vez podríamos tener algo de publicidad orientativa hacia nosotros.

Eso no significa que de la noche a la mañana empecemos a aparecer en televisión o en anuncios publicitarios, campañas o pancartas y letreros, esa no es la idea, pero nos gustaría tener más presencia y no solamente ser el que aporta desde las sobras: Las familias modernas de hoy tienen a la mamá trabajando y al papá en casa, o tal vez ambos trabajan y tienen la misma posibilidad de pasar a comprar algo por el supermercado, por eso creo que nuestro protagonismo va un poco más allá y seria de verdad genial ver más temas que nos puedan ayudar a nosotros a aprender más, incluso podrían considerar darnos un poco más de tiempo con nuestras familias cuando tenemos un recién nacido, cinco días no es mucho tiempo.