martes, 6 de diciembre de 2016

Tiempo en Pareja

Cuando nos enteramos que íbamos a ser papás, pensamos que las cosas no iban a cambiar mucho, sin embargo, las cosas han cambiado bastante, la responsabilidad y los tiempos han cambiado de orden, incluso nuestro tiempo de pareja se ha visto diezmado en demasía.

Cuando una pareja tiene un hijo todas las energías apuntan hacia esa nueva personita, dejas de hacer cosas por hacer otras, dejas de gastar en algo por gastar en algo diferente y así sucesivamente.

Nosotros cuando no éramos papás disfrutábamos mucho de nuestro tiempo libre y del de pareja, yo por mi parte salía bastante al cine o a comer con mis amigos, o con Mary nos íbamos a bailar o a tomar unos tragos y escuchar música en vivo o asistíamos a algún concierto. Ni bien llegó nuestra hija a nuestras vidas cambio todo eso, los primeros dos años han sido de abstinencia casi total, para mí era más fácil salir que para ella, el apego que teníamos era bastante fuerte, ni bien podíamos escaparnos o salíamos del departamento ya estábamos preocupados por si la bebé estaba bien o simplemente queríamos volver rápido.

La mamá de Mary nos ha apoyado muchísimo en ese sentido y nos sigue ayudando de vez en cuando, ella viene una vez al mes a quedarse con Mara y nosotros aprovechamos para salir esa noche, aunque sea a dar una vuelta a la manzana. No les voy a decir que está bien o mal querer salir, querer tener un tiempo propio o de pareja, para nosotros es importante tener esas pocas horas, aunque solo signifique caminar o pasear en el auto.

Ahora que Mara ya tiene más de tres años es un poco más sencillo salir, podemos dejarla dormida con la mamá de Mary, aunque no es una práctica constante, porque si salimos vamos los tres. Lo que si no lo puedo negar, si nos vamos al cine o a comer algo, pero ahora ya no somos dos, ahora somos tres y así vamos a donde sea que tengamos que ir.

En resumen y en una sola frase nuestras salidas son familiares.

martes, 8 de noviembre de 2016

Solo un Hijo

Primero que nada, quiero comentar que no tengo nada en contra de las familias numerosas, las que tienen más de dos, tres, cuatro y hasta más hijos, a mí me encantaría tener un hijo más y si es mujer mucho mejor. Ahora que ya dije esto puedo contarles lo que sigue.

En lo que va de estos tres años en el que somos padres nos habrán preguntado unas cuchumil quinientas treinta y dos veces "¿y para cuando el segundo?" y nos hacen comentarios de que siempre es bueno que mi hija tenga un hermanito para poder jugar o para que puedan protegerse y ayudarse cuando sean grandes y nosotros los viejos ya no estemos. Nosotros, que ya no somos tan jóvenes como hace 20 años, y les respondemos con una sonrisa explicando de forma sencilla que lamentablemente no está dentro de nuestros planes, es una respuesta simple pero contundente a la vez. Ahora si consideramos todas las variables, tener un segundo hijo involucra muchas más cosas de las que uno realmente ve en primera instancia. Considerando que mi hija tiene más de tres años ahora vemos las cosas con mucha más claridad.

Primero mi caso, yo soy hijo único, fui criado únicamente por mi mamá, quien hizo el papel de ambos padres durante toda mi etapa de crecimiento y desarrollo, mi papá nunca formó parte de mi vida, así que de hermanos, cero, no caen de los árboles como las manzanas, pero primos si tengo y varios, aunque no cumplen con el perfil de un hermano se acercan bastante. Yo crecí casi solo, jugaba solo, hacia mis tareas solo y así fui creciendo, casi solo. Mi familia siempre estuvo presente todo el tiempo, por eso mis abuelos son como mis papás y los hermanos de mi mamá son como mis hermanos, la palabra "tío" sólo se aplica más a las amistades de mis abuelos, todos los demás tienen nombres propios. Pero regresando al hecho de no tener hermanos con quienes jugar, no se me complico para nada, no me causo ningún tipo de problema o estrago en mi niñez, aunque tal vez podría considerar que el ser introvertido fue una etapa más crecimiento y aprendizaje, hoy soy todo lo contrario.

De mi esposa, Mary, ella si tiene varios hermanos, uff, son como 6, ahí si he visto durante todo el tiempo que llevamos juntos situaciones de alegría y de lucha sin cuartel, porque no todo es color de rosa entre hermanos, siempre hay situaciones de roce que pasan desde cosas tan tontas, como por ejemplo, ¿dónde está mi cartera?, ¿quién agarro X cosa? y la clásica ¿porque te pusiste eso si es mío y lo acabo de comprar?, cosas que pasan cuando todas son mujeres, porque los hermanos de Mary ya son mayores y para cuando llegué a su vida ya eran independientes, pero las hermanas menores aún estaban en la misma casa, así que ya se imaginaran.

Es cierto que antiguamente la cantidad de hijos por familia era numerosa, sino pregúntenle a sus abuelos, no había familias de un solo hijo, esos eran casos extraños, mi mamá tiene 4 hermanos más y otras familias cercanas con las que he crecido tienen como mínimo dos y he visto hasta familias de 7, 8 y 12 hermanos, ¿será porque no había televisión por cable en esa época?, sin embargo, las familias numerosas llenaban el hogar de vida, siempre se apoyaban y solo les importaba jugar, trabajar y vivir, no había la presión laboral que existe hoy en día, no habían tantos estudiosos universitarios como los hay ahora, las labores eran heredadas de generación en generación y así se pasaban los años. Ahora tienes que estudiar una carrera, una maestría y un doctorado y eso quita mucho tiempo.

Regresando al tema en cuestión, yo soy consciente que no podría darle la vida que merece a un segundo hijo, económicamente hablando y también de tiempo, además que el físico no rendiría lo suficiente al tratar de corretear a dos pequeños a la vez. Considerando que la experiencia vivida durante el embarazo anterior, las "n" complicaciones que tuvimos que pasar durante siete de los nueve meses fueron terribles, desde un internamiento de tres días, náuseas, vómitos y alto riesgo, no pondría nuevamente a mi esposa entre la vida y la muerte, menos aún si ya tenemos alguien que depende de nosotros, así me digan lo que sea y que tengamos realmente todas las ganas del mundo de tener un segundo hijo, es algo muy complicado, tal vez podríamos, de repente, quien sabe, adoptar más adelante, es una alternativa que ha estado dando vueltas en nuestras cabezas, pero por ahora nada de nada.

Estamos bastante tranquilos con lo que tenemos y con lo que somos, vamos un paso a la vez, con paciencia y buen humor estamos aprendiendo miles de cosas sobre nuestras nuevas responsabilidades, felices y contentos.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Los maravillosamente terribles dos años

El tiempo pasa, el tiempo vuela y no hay nada que podamos hacer para detenerlo o disminuir su velocidad arrolladora, ese avance es continuo, no hay viajes en el tiempo, no hay pausas mágicas, todo sigue en constante movimiento, paso a paso por el largo camino de la vida. Es increíble que ya han pasado tres largos años desde la llegada de nuestra hija a nuestras vidas, a llenar ese espacio vacío que faltaba en nuestro mundo, de nuestra existencia. Nadie nos había preparado para su llegada, teníamos miles de dudas, no llevamos ningún curso de preparación previa, no existen capacitaciones perfectas ni diplomados o maestrías que cubran todo lo que significa ser padre, para que engañarme, aun no tengo todas las respuestas.

Dicen que cuando un hijo llega a cumplir los dos años, es desde ese momento que el día a día en la familia se convierten en los más terribles en la vida de un niño y de sus padres, y yo creo que esa afirmación es incorrecta, obviamente que desde mi punto de vista.

No hemos sufrido de ataques de histeria ni de pataletas incontrolables, todo ha estado dentro de los parámetros normales, asumiendo que los nuestros son correctos, habremos tenido suerte o lo peor aún no ha llegado a tocar nuestras puertas, no lo sé. Yo creo que desde que un bebe empieza a descubrir su entorno, sus alrededores, a gatear o caminar es cuando empiezan a ser terribles y temibles y todo esto es gracias a algo grandioso, a un término llamado "curiosidad", conocerlo todo, hacer de todo, agarrar de todo, comer de todo. La combinación de palabras "curiosidad+todo" han generado un nuevo significado para nosotros, los bebés están en todas, listos para aprender e imitar, ávidos de conocimiento y es ahí cuando debemos estar más que atentos a sus movimientos, es verdad que hay que darles un poco más de espacio e independencia, pero igual siempre hay que estar monitoreando, muchas veces los peores accidentes ocurren durante esos segundos que no estamos cerca.

Es obvio que cuando son más pequeños son más dependientes de nosotros, siempre bajo nuestra observación, atentos a todo, al principio no podíamos dejarla sola ni un segundo, a no ser que estuviera dormida, pero aun así debíamos tener siempre un ojo sobre ella. Ahora que ya es más grande tiene un poco más de espacio para actuar, la dejamos jugar sola mientras estamos haciendo otras cosas en la casa, pero siempre con el sensor de movimiento activado y el oído en su máxima capacidad de captación. Los tiempos cambian y los niños empiezan a querer hacer más cosas, están mas despiertos y te tienen de un lado a otro, siempre quieren jugar, salir a caminar, pasear en el auto, ver televisión y demás actividades. Yo por mi parte no disfruto mucho de todas estas actividades como me gustaría hacerlo, mi horario de trabajo es un poco extenso a veces y cuando llego a casa solo puedo disfrutar de la compañía de mi hija pocos minutos porque el sueño llama.

Lo bueno es que mi esposa disfruta de todas las actividades con mi hija, salvo cuando está en el nido-guardería pero el resto de las horas están de un lado para otro, me envía fotos y me cuenta cada cosa que hace nuestra hija, es emocionante ver cómo va descubriendo poco a poco todas las cosas que la vida le puede brindar, la música, el baile, la pintura, la plastilina, los libros, la tecnología, son tantas cosas tan divertidas que la verdad parece que falta tiempo para verlas todas, sé que está descubriendo el mundo y lo está haciendo bastante bien, lo único que debemos hacer es estar al tanto, siempre es mejor prevenir que lamentar.

¿Y tú ya llegaste a los terribles dos años de tu hijo?

viernes, 7 de octubre de 2016

Publicidad para Padres

Hace unos días tuve el gusto de ser entrevistado como parte de una investigación sobre paternidad asociada a la publicidad, tema que es para cubrir un proceso de tesis de la UPC. Lo interesante de esta entrevista es que el tema gira alrededor de como la publicidad y la paternidad está enfocada enteramente hacia la mujer y los hombres que somos papás solamente figuramos como un actor secundario que casi ni aparece.

Ahora, conversando con la señorita que me entrevistaba empezamos a tocar diversos temas, todos orientados a la paternidad, sobre lo que significa ser padre hoy en día, comparaciones con experiencias pasadas sobre como mis padres y mis abuelos educaron a sus hijos y como es ahora, si nuestra participación en casa es mucho mayor que antes, si nos involucramos más con nuestros hijos comparado con como nuestros padres se involucraron con nosotros y demás cosas. Fue divertido contar de todo un poco, recordar algunas cosas y comprar notas.

Lo que más llamo mi atención es que efectivamente la publicidad, no solo en este país, está orientada hacia mamá, papá no aparece en ningún comercial, salvo en fechas específicas como el día del padre, sino nada, es solo en esa fecha que aparecen spots publicitarios donde diversas marcas muestras al papá de la casa apoyando alguna situación con su hija o con su hijo, incluso me enseño tres comerciales diferentes donde aparece un padre ayudando a una hija que no puede oír a darse cuenta si es que están tocando el timbre, o un padre que le explica a su hijo que debe seguir un tratamiento porque gracias a él va a poder salvar vidas y que por eso va a ser un héroe, cosas de ese estilo, solo eso.

Sin embargo, nosotros, los papás de hoy, que estamos más involucrados en la educación y la crianza de nuestros hijos también participamos en temas que involucran lactancia, apego, colecho, porteo y todos esos términos tan de moda, estamos casi igual de capacitados para ir a comprar pañales, ropa, comida y demás accesorios. Los papás de hoy hemos aprendido tantas cosas que estamos en la capacidad de cambiar pañales en un baño público, que por suerte ahora tienen cambiadores o de preparar una mamadera, incluso sabemos diferenciar entre los tipos de leche que existen en el mercado, sabemos la diferencia de las diferentes gamas de pañales, así que tal vez podríamos tener algo de publicidad orientativa hacia nosotros.

Eso no significa que de la noche a la mañana empecemos a aparecer en televisión o en anuncios publicitarios, campañas o pancartas y letreros, esa no es la idea, pero nos gustaría tener más presencia y no solamente ser el que aporta desde las sobras: Las familias modernas de hoy tienen a la mamá trabajando y al papá en casa, o tal vez ambos trabajan y tienen la misma posibilidad de pasar a comprar algo por el supermercado, por eso creo que nuestro protagonismo va un poco más allá y seria de verdad genial ver más temas que nos puedan ayudar a nosotros a aprender más, incluso podrían considerar darnos un poco más de tiempo con nuestras familias cuando tenemos un recién nacido, cinco días no es mucho tiempo.

jueves, 6 de octubre de 2016

Tu serás lo que yo no soy

Si la memoria no me falla y si es que el disco de mi cerebro aún esta ordenado puedo recordar aquellas palabras que alguna vez he oído decírselas a diferentes padres hacia sus hijos y la verdad es que aún se siguen utilizando, hasta yo lo he hecho ya más de un par de veces aunque mi hija no las entienda aún por completo, le digo algo como "tú serás lo que yo aún no soy" o sino “tu tendrás los logros que yo no he podido lograr” y en resumidas cuentas le estoy dando a entender a ella y me estoy comprometiendo de manera directa a lograr que mi hija haga y logre todo lo que yo aún no he logrado hacer, y creo que ese es el deseo de todo padre de familia, que sus hijos sean mejores que nosotros, sus progenitores, que logren cumplir todo lo que a nosotros se nos truncó de una u otra manera, pero pensándolo bien y haciendo mea culpa, ¿no sería un poco egoísta de mi parte, siendo un padre como cualquiera, enfocar, encausar o dirigir a mi hija hacia mis metas incumplidas en lugar de hacer que ella decida por si sola cuando le toque realizar sus propias elecciones? recién en este momento me he puesto a pensar en esa gran gran pregunta.

La verdad es que cuando yo era niño/adolecente no recuerdo exactamente si mi mamá me decía cosas parecidas a esas, de si tenía que hacer algo específico, cumplir una meta como por ejemplo estudiar medicina o alguna otra cosa, yo solo recuerdo su apoyo incondicional y lo orgullosa que estaba de mi por las cosas que iba logrando por mi cuenta y esfuerzo propio, sobre todo, si ese logro estaba asociado con temas de estudios, no es que yo haya sido un súper excelente estudiante, yo solo estaba dentro del promedio, nunca sentí esa presión que algunos padres aplicaban sobre sus hijos por aquella época para que obtuvieran buenas notas, a mí me dejaba ser (dentro de lo correcto, claro), si yo no estudiaba era mi problema, no tenía a nadie detrás mío pidiendome que estudiara o para hacer las tareas, solo venían a preguntarme cómo iba avanzando, yo controlaba mis horarios y eso era genial. Incluso cuando decidí estudiar sistemas y no obtuve el ingreso a la universidad a la primera, tuve todo su apoyo, nunca recibí una jalada de orejas o algo parecido, incluso ahora a mis 41 años sigo sintiendo ese orgullo que mi madre tiene hacia mí, no me lo tiene que decir con palabras, con solo verle la mirada estoy más que convencido.

En casa estamos empezando a aplicar la misma técnica con la bubu, darle las pautas de lo que significa estudiar o no hacerlo, algo sobre las notas, el manejo de los tiempos y alguno que otro "tip", lo que no vamos a hacer es elegir por ella, al menos hasta que empiece a tomar conciencia por sus actos, por ahora debemos guiarla por el camino que más o menos hemos trazado para ella, incluso ya hemos conversado en pareja sobre las posibles carreras que podría estudiar, como me dice Mary a veces, después de que tenga sus tres carreras podremos estar tranquilos y que va a ser economista y que va a trabajar en el banco mundial, que nos va a llevar de viaje por todo el mundo y cosas como esas, ya se imaginaran las aventuras que nos tocaran vivir más adelante, soñar no cuesta nada, de repente termina siendo otra cosa totalmente diferente.

La verdad es que yo me siento muy contento de lo que he logrado hasta ahora, algunas cosas de manera individual y otras en pareja, familia o en grupo de amigos, soy consciente que aún tengo muchas cosas pendientes por cumplir y espero lograr hacer muchas de ellas, a mi hija no la voy a sobrecargar con temas que son responsabilidad enteramente mía, lo que ella logre hacer sola o con ayuda me llenara de orgullo y emoción y si ella es feliz por lograrlo mucho mejor.

¿Y tú, que siempre me lees, ya has pensado sobre el futuro de tus hijos?

jueves, 22 de septiembre de 2016

Hoy Son Tres

En la madrugada de hoy hace tres años decidiste llegar a nuestras vidas y a llenar ese vacío que existía en la familia. Hoy hace tres años nos diste la más grande alegría que puede existir en el mundo. Un día como hoy naciste.

Es increíble cómo pasa el tiempo, siempre estamos en constante movimiento, la tierra gira no se va a detener, los días pasan literalmente volando, pero cada día que pasa aprendemos algo nuevo contigo. Te hemos visto reír, llorar, gatear, comer, caminar, jugar, golpearte, gritar, reclamar, renegar, cantar, engreírte,  realmente son tantas experiencias vividas en tan solo tres cortos años que no sabemos cómo serán las siguientes aventuras, solo sabemos que estarás con nosotros para disfrutarlas en unión.

Es increíble lo despierta que eres, como hablas a tropel, dejándote entender tan fácilmente, aunque no siempre logramos captar a la primera lo que quieres decir, y reniegas cuando no te entendemos. Nos encanta jugar contigo, a las escondidas, a la chapada, al gira gira salta salta. Nos encanta llevarte a los juegos, al parque, a caminar, a tomar helado blanco.

Es increíble cómo has ido definiendo tus gustos, te encantan las albóndigas de carne y el pollo a la brasa, te fascina Frozen y todo lo relacionado a Elsa, si por tu fuera la verías todos los días. Te gusta Paw Patrol, Jake y los Piratas de Nunca Jamás y ahora lo último, PJ Masks, tienes bajo control del televisor y el DVD. Solo vemos Disney Channel o Discovery Kids.

Es increíble verte crecer, que la ropa ya no te quede, que escojas lo que quieres ponerte, verte leer uno de tus cuentos a tu manera, o contándonos una nueva versión de algún cuento tradicional mezclando los personajes, tienes una imaginación envidiable.

Te encantan las manualidades, cortar, pegar, pintar, jugar con plastilina, tu ultimo interés son las fichas del ajedrez. Eres una experta con las tablets y con los celulares, imagino que eso será por mi lado tecnológico, algo de mi debes haber heredado, supongo que la facilidad con los idiomas también debe ser herencia, ya sabes contar, incluso en inglés. Escuchas música en inglés, francés y hasta en ruso, vas a terminar siendo poliglota.

Es increíble escuchar como respondes y razonas, para tener solo tres años contestas a veces como una vieja, a tal nivel que nos dejas con la boca abierta, no sé si es normal, si a esta edad todos los niños tienen un desarrollo similar, aunque eres una esponja andante, todo imitas, todo replicas. Ayudas en todo lo que puedes y todo lo quieres ver, muchas veces estas más despierta que yo y me llevas de encuentro con tu imparable fuerza.

Es genial verte dormir, tan tranquila, pero lo mejor es cuando vas a despertarme, subiéndote a la cama y saltando encima de mí gritando “papi despierta!!!!”, mis domingos ya no son lo que eran antes, las prioridades han cambiado pero la diversión se mantiene, el sueño lo podré recuperar en algunos años.

Es más que increíble haber sido bendecidos con tu presencia, no pensábamos que íbamos a tener tanta suerte, eres el mejor regalo que hemos podido recibir, llenas la casa de energía y de bulla, sin ti nuestra vida sería monótona y aburrida, contigo siempre es algo diferente y nuevo, siempre aprendiendo juntos y disfrutándolo al máximo.

Muchas gracias Mara Sofía por iluminar nuestra familia, felices tres años de vida, te amamos un montón.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Niño Malo

¿Nunca les ha pasado que cuando tú hijo(a) rompe algo, pierde algo o hace alguna travesura, por tratar de deslindar responsabilidades le echa la culpa a alguien más? Pues a nosotros si nos ha pasado y nos está pasando.

No es que mi hija rompa cosas a cada rato o las pierda o nos haga travesuras a cada rato, pero algunas veces, incluso cuando regresa del nido con algún quiñe, golpe o magulladura, a la hora de preguntarle nos dice que el niño malo fue el que hizo eso. Al principio estábamos preocupados, tratando de averiguar quién era ese supuesto niño, hablando con las profesoras del nido, con la directora, las auxiliares y no lográbamos atar cabos, los días pasaban y a veces volvía a casa con una nueva marca.

Suponíamos que por el hecho de jugar pasan ciertos accidentes, todos nos hemos caído o golpeado varias veces de pequeños así que no debería ser tan trágico, pero si encuentras arañones que fácilmente son producto de una mano pequeña, obviamente algo está pasando y nadie se está dando cuenta.

En varias ocasiones pensamos que el niño malo era producto de su imaginación y que las cosas que no regresaban a la casa eran simplemente olvidadas, suponíamos que eran cosas típicas de una niña de su edad y que pronto esos pequeños objetos volverian al hogar junto con ella, era cosa de esperar, pero no.

Resultó que el famoso niño malo era un niñito nuevo en el salón, algo mano larga y busca pleitos, cuando lo lograron identificar, las profesoras pudieron controlar mejor la situación. También nos enteramos que no era el único con ese perfil, hay una niña pequeña que también peca de manos ligeras y que discutía con otros compañeritos por un juguete o por alguna cosa más, y alguna vez se enfrentó con mi hija, que como no sabe defenderse y solo empuja, la otra pequeña fue directo al rostro. Esas son las cosas que suceden en los nidos pero que no deberían suceder, peor aún si nadie se da cuenta a tiempo como para controlar las situaciones.

Ahora en la casa cuando le llamamos la atención, su respuesta automática es echarle la culpa al niño malo, sabemos que a veces lo hace por jugar, pero otras no tanto, es por eso que debemos estar seguros de cuando tomar su respuesta en serio y cuando no, sobretodo Mary, ya que ella es quien está más tiempo en casa.

Son varias cosas que debemos supervisar, los niños conforme van creciendo van aprendiendo de todo, lo bueno y lo malo, así que es nuestro trabajo el estar pendientes de todo lo que sucede a su alrededor, para poder poco a poco corregir lo que se está saliendo de control y reforzar lo que está haciendo bien, apoyando y celebrando las cosas buenas, siempre hablando y explicando, los niños entienden bastante bien las cosas, más de lo que muchos suponen.